jueves, 1 de diciembre de 2011

Hay una espinita que está clavandome desde hace bastante tiempo. Me clava en lo más profundo del corazón... no importa cuan mal hable de él, o cuanto me burle, yo sé que lo quiero demaciado y es algo inevitable, después de todo es mi papá. Pero con sólo recordar su nombre se me vienen a la mente un millón de momentos en los cuales he deseado no haber recuperado el contacto.

Cuando era niña, me decepcionaba constantemente, y al final para mi se hizo costumbre. Al principio sufría demaciado, y me costaba mucho olvidar... el rencor se quedaba conmigo por largos periodos de tiempo. Ahora, que soy practicamente una adulta, todos esos detalles que me hacían sufrir cuando pequena, me resbalan, y cuando noté que ya no les daba importancia, intenté recuperar lo que alguna vez pudimos tener. Escuché a los demás cuando me decían que no lo dejara solo, que era mi padre, que a pesar de su irresponsabilidad, él me amaba... me di el tiempo de escucharlos y decidí volver a acercarme. Pero una vez más, a pesar de no tomar en cuanta esos detalles, salí herida.

Ahora sé que para él, el nombre de "hija" lo tengo puesto por obligación. No sé que más pensar luego de haberme sentido así de usada y manipulada para algo que ni siquiera velaba por mi futuro, si no todo lo contrario... ¿por la cabeza de que padre pasa la idea de arruinar la vida de tu hija por un bien propio?. Agradezco a la vida, a mis hermanos, y a mi madre por haberme ayudado a ser una mujer aztuta que puede darse cuenta a tiempo de cuando le están mintiendo.

Es una pena decir que sólo al ver una guitarra puedo recordar momentos lindos con él... pero es que no tuve más, esos fueron los únicos momentos en los cuales no hubo decepciones, ni heridas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario